Si detonar mis impulsos es un gesto apresurado para conquistarte, dime tú cómo harías.
Si ante mis ojos y los tuyos el huracán del tiempo arrasa con todo lo vagamente existente, cómo pretender no querer mojar mi alma con tu piel o hacerme el tonto, negándome la única posibilidad de tenerte.
¿Si la vida pasara de un solo golpe qué harías? ¿Seguirías mirando lo simple, lo práctico? ¿Te arriesgarías menos, dormirías más?
Yo, en cambio, tomaría solo cinco segundos para determinar esto: por si la vida pasa. Me juego las ganas y me atrevo a robarte el alma.
Y opto por no disimular este crimen de pensarte al desnudo sin tiempo, de violarte el sueño hasta hacerte mía o dibujarte las mañanas en el lienzo hecho carne con aroma a ti.
Por si la vida pasa, me juego mi última carta y te secuestro el sueño. Tan solo por si la vida pasa, reto a mi muerte amiga, a tu muerte enamorada y al tiempo arenoso a enfrentarse a mí en un juego de póker o de ajedrez, hasta lograr ganarles por completo y retirar el único premio perfecto como resultas ser tú.
Solo por si la vida pasa alzo mi copa y embriago a mi alma, y brindo por ti, por mí y por las ansias de quien ama con letras y espinas.
Por la vida carajo.
