Después de tanto tiempo sin comprender el verdadero significado del amor y la soledad puedo deducir solo una cosa:
Son tan parecidas y a la vez tan diferentes que no logramos determinar qué nos hace bien o qué nos hace mal.
Al enamorarnos se siente un cosquilleo que muchos titulan como mariposas en el estómago o algo así; cuando nos enfrentamos a soledad experimentamos la misma sensación con una diferencia palpable y visible.
La soledad es esa ausencia que nos da vida y a la vez nos mata, es esa locura coherente que nos zambulle en un mar de infinitos recuerdos, es esa que nos hace el amor a oscuras haciéndonos sentir el placer vivo de estar con una compañera lujuriosamente perfecta: LA SOLEDAD.
El amor nos llena los recuerdos. Nos hostiga segundo tras segundo llevando a la creatividad al éxtasis pleno, a la perfección, esa que nos hace levitar llevándonos a mundos lejanos, posibles ante lo imposible pero que termina siendo real.
Nos da el placer de conocer a oscuras, de tocar, de reír o llorar, pero a fin de cuentas termina siendo exactamente lo mismo.
Definitivamente sigo obsesionado con mis dos mujeres perfectas: la que no existe y mi amiga soledad.