Desata los nudos de esta amarga rutina, desátame de la cordura, de la monotonía en la que duermo; desordena a mi lado las sábanas de esta cama, que ya no reconozco si me pertenece.
Cura con tu sonrisa viva el mal humor que me atañe al llegar el amanecer. Desploma a este muro que encandila a la razón cada vez que pienso en compartir mi abrazo contigo.
Sácame de la piscina de sucesos en donde ahogo al pensamiento para no recordar; vuélveme inquebrantablemente adicto a ti para sacudir a la vida con tu locura. Dame el motivo perfecto para vivir desviviendo y una ocasión oportuna para tanta conspiración de invisibilidad.
Búscame en la oscuridad donde se yace todo perdido. Búscame donde la nada termina por ser la mejor aliada ante la soledad y donde los recuerdos terminan por ser la pesadilla que tormenta a quien se atreva siquiera a pensar.
Deslígame del dibujo en blanco y negro donde me encuentro arraigado. Sálvame de los colores y del texto que teme de mí. Sálvame, pero no emitas ruido en el intento. Sálvame ahora que aún reconozco tu nombre.
Antes de que la espera y el tiempo se tomen de manos, salva los ahogados sentidos que me acompañan en la agonía. Átame a ti, hazme volar en tu eterno cielo aguazul.
